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miércoles, 12 de junio de 2013

PEZQUEÑINES

Como el fin de semana pasado hizo tan malo, aprovechamos parte de la tarde del sábado para hacer una pecera para que la pequeña pudiera jugar.

La mayor parte de sus juegos se basan en cosas que conoce: mamás y papás o maestras. La cuesta mucho salir de ese patrón y cuando se la propone jugar a otra cosa (piratas, indios, etc.) se queda "bloqueada" y "no sabe jugar"; así que hay que animarla a jugar con objetos o sobre ideas con las que no está muy familiarizada.

La cosa es que vimos en internet una pecera para hacer con una caja de cartón y, aprovechando que a los gatunos les hemos comprado una fuente y yo guardo todo, teníamos una caja mediana para poder ponernos manos a la obra.

Este es el resultado:



¿Cómo lo hemos hecho? Pues bien facilito... aquí van los pasos:
  1. Elegir una caja de cartón y recortar las caras dejando un marco suficiente en cada una de ellas (unos 2-3 cm). En este caso, recorté tres de las caras dejando la parte de atrás cerrada para poder pintarla al final.
  2. Mientras nosotros nos dedicamos a recortar la caja, podemos dejarles a los niños diferentes dibujos de peces o "bichos" acuáticos para que pinten y recorten. Esta vez, la pequeña, que esto de pintar la encanta, coloreó un cangrejo, un pulpo y dos peces (según ella uno es un tiburón), y lo hizo de diferentes colores por cada lado del dibujo.
  3. Cuando tengamos recortados los lados de la pecera, hay que reforzarlos con un poco de cinta aislante, de carrocero o similar ya que, probablemente, sufrirá bastante con  las idas y venidas que les darán sus pequeños dueños.
  4. Pasamos a realizar varias líneas en el techo (también con el cutter) a modo de carriles donde después colocaremos los peces. La nuestra tiene cuatro lineas. Tienen que ser lo suficientemente anchas para que a la pequeña no le cueste sacar y meter los peces (unos 5 mm)
  5. Pintamos el suelo y el fondo de la pecera de color azul. La idea era decorarla algo más estilo "fondo marino" pero la impaciencia de la pequeña, que quería tenerla "ya mismo" hizo desistir y sólo quedó pintada de azul.
  6. Por último, cuando los peces estén recortados los ponemos unos hilos para colgarlos y, en el otro extremo, un trozo de cartón lo suficientemente grande para que no se cuele por las ranuras de los raíles y pueda moverse fácilmente por ellos.

Pues nada... una vez terminada, nos disponemos a jugar con ella y la pequeña mirando la pecera nos dice... "bueno, ahora ya sólo falta llenarla de agua, ¿no?

o_o









viernes, 29 de marzo de 2013

MAÑANA... ¡VERANO!

- Quiero que mañana sea ya verano para ir a la piscina... -dice "La pequeña"- bueno... no, mejor octubre que ya es mañana mi cumpleaños.


Pues sí, "La pequeña" tiene un poco de jaleo sobre el paso del tiempo... lo cual es normal en la mayoría de niños y niñas de cuatro años. 

A esta edad todavía no terminan de manejar las secuencias temporales, así que cuando a "La pequeña" le dices "más tarde" no termina de entender cuanto tiempo implica esa espera. Menos aún es capaz de comprender cuánto tiempo falta para que lleguen momentos que ella espera con especial nerviosismo (el día de la visita con su madre, las vacaciones en el cole, una excursión o su cumpleaños...)

Conceptos como "antes", "después", "por la mañana" o "por la tarde" son secuencias más fáciles de manejar y entender (aunque no de la misma manera que lo vemos nosotros) porque vienen marcadas por las rutinas diarias.

Cuando "La pequeña" llegó a casa, llegaba con muchas rutinas ya interiorizadas (comidas, cenas, lavar los dientes, ir a dormir, duchas...) y un concepto del paso de los días de la semana bastante concreto; pero justo en ese momento cambiaron los días de visita con la familia biológica y ya no sabía en qué día de la semana estaba.

Así que lo que se nos ocurrió fue mostrárselo visualmente mediante un "calendario de rutinas". Buscamos en Internet dibujos sobre acciones diarias como comer, dormir, pasear o lavarse los dientes (lo cual no fue fácil). Una vez elegidos los dibujos, realizamos un calendario con los días de la semana numerados del 1 al 7 y con los nombres de los días escritos (en mayúsculas que son las letras que de momento maneja mejor).

La idea es que "La pequeña" relacionara cada día con su posición dentro de la semana (a través del número), con el nombre (a través de las letras) y con una imagen que identificara a cada día. Esto último lo hicimos asignando a cada día un enanito del cuento de Blancanieves.

Y una vez terminado lo anterior, completamos cada día con las rutinas que tocaban... Si el miércoles después de comer, tocaba visita con mamá, lo representamos con una señora y un bebé en brazos, etc. 

Calendario de rutinas diarias
Ahora estamos en algo más complicado que son las estaciones del año y los meses. Lo primero es más fácil porque "La pequeña" sabe que hay cuatro estaciones y cuáles son; pero lo difícil viene en la secuencia de los meses, ya que a veces lo confunde con los días o tiene la creencia de que sólo por quererlo podemos estar en octubre.

Así que lo último que hemos hecho ha sido un póster con las cuatro estaciones y los meses que van en cada una, de tal manera que cuando se tienen dudas de cuándo va cada mes, podemos repasarlo.

Lo primero fue buscar dibujos con los doce meses, colorearlos y trabajar durante unos días la secuencia y su correspondencia con eventos importantes (febrero-carnaval, junio-fin del colegio, diciembre-navidad...).

Ahora ya hemos colocado los meses sobre las estaciones del año para poder ver en qué orden van y en qué estación se ubican.

Los meses del año

Como en el cole están con conceptos matemáticos, siempre incluimos los números, ya que la resulta más fácil entender que número va antes o después de cada uno.

Con el tiempo "La pequeña" irá comprendiendo estos conceptos, pero de momento, estas pequeñas cosas la dan una idea aproximada sobre los conceptos temporales además de hacer presente y cotidiano los nombres de cada mes.

En niños y niñas de estas edades es fundamental establecer rutinas, no sólo para entender el concepto de temporalidad, sino porque les aporta seguridad y confianza. Más aún, los niños y niñas en acogimiento necesitan establecer esos patrones, conocer cuándo van a suceder las cosas o qué cosas van a suceder.

Por ejemplo, si tenemos un viaje, le explicamos a "La pequeña" dónde vamos, le mostramos fotos en internet del lugar para que se forme una idea más exacta y marcamos en el calendario el día en el que nos vamos con un dibujo además de contar cuantos días faltan para que llegue el momento.

Todo esto le da una idea aproximada y real de lo que va a suceder, disminuyendo la ansiedad por la incertidumbre de qué va a pasar.

¿Qué os parece? ¿Cómo trabajáis vosotros estos aspectos?

jueves, 7 de marzo de 2013

¡¡¡PIOJOOOOS!!!

Nuestro sobrino Guille bajo tratamiento!
- Me pica la cabeza -me dice "La pequeña" mientras se rasca insistentemente.

Y no le doy mucha importancia hasta que me dice que a una niña del comedor le picaba la cabeza, había tenido "bichitos" y ahora la nena en cuestión tenía el pelo muuucho más corto.

Así que "wassapeo" a mi hermana y a mi madre que, junto a Carmen, son nuestra wikipedia personal en niños de esta edad cuando nos surgen dudas (que es muy a menudo) y las pregunto que cómo se ven los piojos... vamos, que si se ven... porque nosotros, mucho contacto con estos seres no hemos tenido (de alguna vez en algún campamento pues el tema nos ha rozado, pero ¡es diferente eso a tenerlo en casa!).

Personalmente los bichitos pequeños me obsesionan. Es oir a alguien que le ha picado algo y me empieza a picar todo... así que con esto de los piojos el asunto está rozando la paranoia; la parte positiva es que ahora somos unos expertos en piojos y liendres.

Antes de pasar a la cuestión de la eliminación de los susodichos, repasemos algunos falsos mitos...

  • "Los piojos están en las cabezas de personas con el pelo sucio". A estos bichos les da lo mismo si el cabello está sucio o limpio (de hecho también es falso que prefieran el pelo limpio).
  • "Los piojos saltan". Nooooo... los piojos se arrastran, muy rápido, por eso es difícil verlos, pero no son capaces de saltar. Esto es importante porque el contagio se transmite por el contacto entre cabezas, por compartir prendas de vestir como gorros o bufandas o utensilios de peinado, no porque los pequeños bicho se dediquen, cual tarzanes a saltar de cabeza en cabeza.
  • "Los piojos mueren al meter la cabeza en agua". Los piojos son resistentes al agua (de hecho pueden contagiarse en una piscina) y son capaces de aguantar en apnea hasta cinco minutos... Eso sí, si les exponemos a una temperatura entre los 50º-60º, palman.

PASOS PARA "FULIMINARLOS" 

1. "Keep calm and... fight!"
Pues eso... que ante todo calma. Si creemos que el niño o la niña tiene piojos... ¡que nuestro primer instinto no sea raparle el pelo!
No es una enfermedad, ni algo irremediable. Tener piojos no significa que se tenga una mala higiene así que no es algo de lo que avergonzarse. 
Se puede encontrar mucha información en internet, así que toca aprender un poco sobre piojos, liendres y demás mundo de la "pediculosis".

2. Comprobar que realmente son piojos. 
Si, parece una tontería pero es difícil porque no son fáciles de ver. Ya que los piojos se mueven muy rápido, lo mejor es fijarse en si hay liendres (huevos que ponen los piojos) ya que éstas son de color blanco y están "ancladas" al pelo, por tanto son más fáciles de localizar que los piojos (que pueden variar de color entre varias tonalidades de marrón para "camuflarse según el color de nuestro pelo).
Para ver si hay liendres, hay que rastrear toooda la cabeza peinándola, por tramos, con una lendrera (peine especial con muchas púas muy juntitas) buscando unas diminutas cositas blancas (aproximadamente de 1mm de longitud) que se encuentran sobre el pelo, bien sujetas, a una distancia de menos de medio centímetro del cuero cabelludo.

3. Comprobado... "Haberlas haylas"
¡Toca visitar la farmacia! Aunque hay remedios caseros (como el vinagre), lo más efectivo es complementarlo con algún producto que nos recomienden en la farmacia (cuidado que hay algunos a los que nuestros amigos los piojos se han vuelto resistentes, por ejemplo el de la famosa canción que cantábamos de pequeños). 
Nosotros compramos Paranix, que es un spray que hay que aplicar en dos veces, la segunda a los nueve días de la primera. Es una especie de producto aceitoso que hay que aclarar varias veces porque, en caso contrario, el pelo queda sucio.
Son tratamientos caros (rondan entre los 15€-20€) pero son de lo más efectivos si se siguen las instrucciones al pie de la letra.

4. Después del producto...
Pues nada, una vez puestos manos a la obra y tras aplicar el producto, esperar el tiempo recomendado y lavar el pelo con champú y abundante agua, toca lo más divertido... repasar de nuevo toooodo el pelo con la lendrera para que se desprendan las liendres. 
Suena genial, ¿verdad? Pues si a quien estáis aplicando todo este proceso es tan inquieto o inquieta como "La pequeña" os aseguramos que es mucho más divertido. Ya no tenemos repertorio de canciones, poesías o historias suficientes para entretenerla mientras repasamos el pelo tramo a tramo (y es que "La pequeña" tiene el pelo especialmente largo).
Después de cada uso de la lendrera es importante hervirla en agua durante unos 6-7 minutos.

5. ¡Zafarrancho de limpieza!
Es importante que todos los miembros de la familia pasen por el mismo proceso (no, los gatos no han pasado por esto... los piojos no se transmiten a los animales domésticos). No serviría de nada que sólo se tratara uno y luego hubiera una reinfestación.
También es importante lavar en agua caliente (50º-60º) toda la ropa, sábanas y toallas que hayan podido verse "implicadas en el asunto". Nosotros llevamos ya seis lavadoras (es aquí donde se ve un poco mi obsesión por los pequeños seres)

6. Que corra la voz
Bueno... no hace falta publicarlo en los medios de comunicación pero sí hay que avisar a las personas que hayan podido tener contacto con la persona que tenga los piojos. 
Como hemos dicho antes, no es algo de lo que avergonzarse, y comentarlo puede evitar futuros contagios (por eso es fundamental avisar en el cole, que no nos van a mirar mal ni van a pensar que somos malos padres o madres por ello).

7. Repasar y repasar
Durante las semanas siguientes hay que seguir vigilando las cabezas (y repetir el tratamiento si así lo indican las instrucciones del producto) ya que es bastante normal que vuelvan a a aparecer en las tres semanas siguientes si nos hemos dejado alguna liendre.


Poco más nos queda que contaros... esperamos que no tengáis que enfrentaros a estos bichines pero que, si sucede, os sirva de algo todo esto que os hemos contado.